Viernes Santo Amanecer Semana Santa de Cuenca

Desde los eminentes instantes de la alborada del Viernes Santo, en Cuenca y las proximidades adyacentes de la iglesia del Salvador va reuniendo multitud de turbos, expectantes al inicio de los pasos procesionales del amanecer del Viernes Santo.

Los nazarenos que conforman este paso hacen resonar sus tambores, clarines y “palilladas” en un representación colorida de sonidos y sentimientos que continúan hasta el fin de la procesión.

La salida del primer paso procesional desde la Iglesia del Salvador es el Jesús de la mañana o el de las seis, inicia el trayecto según la hora prevista a las 5:30 horas.

Este instante único en la Semana Santa de Cuenca atrae principalmente a los turistas que contemplan como los centenares de turbos circulan de espaldas al sentido contrario del desfile.

El Siguiente paso del Viernes Santo es Jesús y La Verónica (La Caída)

La Verónica, le sigue a Cristo en su caminar, es mujer sencilla, que no se separa de Jesús “El Nazareno”; San Juan Evangelista, surge con altivez entre nubes plateadas, dándole su compañía en este lento sufrimiento.

Nuestra Señora de la Soledad, va ascendiendo hacia la cumbre, el Monte Calvario, al son de una banda de música en toque litúrgico, es una madre que su rostro lo lleva lleno de amargura, por estas calles retorcidas y estrechas del conjunto histórico de Cuenca.

Un hilo de luz en el alba se abre, quedando entre las espadañas de las iglesias y conventos conquenses.

Aquí empieza la luz de un día que llega de un cielo que queda en meditación..en las hoces quedaron grabados los pecados, las desilusiones que fueron frustradas.

Pero Cuenca guarda un secreto que descubre en esa mirada que desde la tierra se funde con dolor, quedando remontado hacia los cerros más altos y llegar hasta el mismo Cielo.

Llegado el momento, la procesión del Viernes Santo pide Misericordia para Jesús Camino del Calvario; es el Miserere, otro de los momentos álgidos de la Semana Santa de Cuenca, el Miserere cantado desde la Iglesia de San Felipe de Neri en Viernes Santo, es un miserere que parece haber salido de catacumba poniendo silencio a miles de tambores y clarines que venían sonando a ritmo que impone las Turbas de Cuenca.

Pasado este momento, ahora las Turbas conquenses siguen con sus reiteradas burlas, entre palilleos, aquí o allá, sonidos estridentes, “¡Jesús!”, “¡Qué lo bailen!” son viles de la horda de esa ultraje a Cristo… Camino del Calvario en el peculiar escenario de la ciudad de Cuenca.

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