Procesiones Viernes Santo Semana Santa Cuenca

El viernes Santo en la Semana Santa de Cuenca el amanecer se hace temeroso por la luz de las velas produciendo sombras movientes, de esos penitentes “nazarenos” encapuchados…que van a seguir a Cristo por las calles del casco antiguo de Cuenca, arrastrando sus pies descalzos, en esta alba que nadie es capaz de relatar, de este impresionante día en reflejo de la agonía, de dolor, la ciudad de Cuenca va quedando poco a poco desgarrada, como una gran sábana blanca, mientras en las hoces queda el paisaje en contraste con esa severidad que llena de pureza espiritual el Viernes Santo la Semana Santa de Cuenca.

Son 5 los pasos procesionales que marchan por la madrugada del Viernes Santo en Cuenca, inicia el cortejo Nuestro Padre Jesús Nazareno, seguido de la caída Jesús y La Verónica, pasamos al paso de San Juan Apóstol Evangelista, continua El Encuentro de Jesús con María y terminando por Nuestra Señora de la Soledad,

En la Semana Santa de Cuenca el viernes santo quieren enseñarnos el despertar de unas horas cercanas, de unas horas en que Cristo lo van a crucificar; el silencio del albor se rompe, con esa explosión de unos tambores de turbas que retumban con gran clamor las burlas que cada vez se van haciendo más frecuentes entre los turbos al Jesús de la Mañana, al Jesús de las seis, como también se le conoce; va ayudado por los turbos conquenses para ir camino del Calvario; el rostro de este paso irradia bondad y Cuenca entera visitantes incluidos quedan ofrecidos en esta madrugada con una mortificación que los penitentes se imponen en su caminar, llevando esa penitencia hacia el camino en altura para hacerse con la Cruz.

El aire se hace calma, los ríos Júcar y Huécar, que bordean Cuenca también hacen penitencia. Cuenca ha quedado compungida en este Viernes Santo, con expresión difícil que sus rocas hacen, al advertir una realidad que se calva como las misma espinas de la Corona de Cristo.

La procesión del Viernes Santo avanza con su ritmo natural el paso Nuestro Padre, Jesús Nazareno, va de caída en caída y el alma de Cuenca rota con las mismas rocas de las “hoces” que hacen marco angosto y retorcido, siendo asiento que se ofrece en estos momentos eternos, donde un Dios, un Cristo va a morir crucificado perfectamente escenificado en los diferentes pasos procesionales o imágenes de la Semana Santa Conquense.

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