Procesion de las Turbas Cuenca Camino del Calvario

Las Turbas es la denominación frecuente que recibe la procesión Camino del Calvario o incorrectamente también se usa la expresión procesión de los borrachos de Cuenca.

Escarnio, fiesta, tambores, clarines, algarabía y resoli. Es la noche de Viernes Santo, en la madrugada desde la Iglesia del Salvador, tiene la salida la procesión de las turbas.

Un bronco, pero casi alegre sonido de tambores, se escucha en la noche del Jueves al Viernes, acompañado, de tarde en tarde, por un fuerte clarinazo de trompetas desafinadas.

Cientos de personas se unen para continuar una tradición y cumplir un fin que es, ni mas ni menos, el insulto y la burla.

No hay orden, ni uniformidad entre los turbos “nazarenos miembros o multitud que acompaña a la procesión de las turbas Camino del Calvario”. La única regla que acatan y que les une es el pegadizo sonar de sus tambores destemplados.

A las seis de la mañana esperan a la primera procesión del Viernes Santo. Entre el día y la noche los pasos de las procesiones conquenses salen solemnes de la iglesia del salvador; más solemnes si cabe destacar por el rabioso sonido de los tambores y el chillar, con sabor a burla y resoli, de las trompetas.

La gente permanece muda en las aceras presenciado el desfile de las turbas y la procesión camino del Calvario.

El Viernes Santo en Cuenca es un día largo, larguísimo, mezclado con una tristeza llena de trajes de nazarenos, colores y zapatos nuevos.

Al final del día, una larga fila de nazarenos baja hacia la Ermita de las Angustias. La virgen, con su manto negro esta velando a su Hijo muerto.

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