Ciudad Medieval, Amurallada y Fortificada de Cuenca

Las Murallas de Cuenca y toda la parte del conjunto histórico de Cuenca conservan un modelo parecido al de las antiguas ciudades fortificadas medievales.

La fortaleza de Cuenca y su muralla árabe esta perfectamente ensamblada con sus barrios altos entre las dos hoces que forman parte de la muralla de Cuenca.

En Cuenca podemos ver y apreciar los principales restos de murallas en los barrios próximos a la parte más alta, en la zona del Castillo.

Ver Cuenca como baluarte defensivo, aun quedan los restos de lienzos de las murallas que mira al Júcar y en las proximidades de San Miguel, la Torre de San Juan, la contrapuerta del Alcazar donde después se levantara la sinagoga de Santa María y después Iglesia de Santa María la Nueva que fue derribada en la Guerra del 36 por quienes pretendían resetear las mentes de una población que llevaba haciendo lo mismo durante veinte siglos, con lo cual el patrimonio conquense se vio considerablemente disminuido.

También podemos admirar la fortificación defensiva en La puerta de Huete, que se ubica cercana al Puente del Canto y que fue anterior al recinto amurallado.

Siguiendo por la curva del paseo del Huécar queda constancia también en la Puerta, iglesia y Convento de Santo Domingo; en las escaleras del Gallo, en la Puerta de Valencia; y en toda la parte que abierta al Huécar queda constancia en la puerta de Santa Cruz, en la Puerta y en el Puente de San Martín, la collación tradicional de artesanos, jornaleros y campesinos, así como en el Peñón.

Del castillo salen, los del Júcar y del Huecar, que seguían a los pies de Cuenca paralelos a ambos ríos, su ubicación y discurso protegían la muralla mediante sus aguas, a la vez que servían para dar vida a la ciudad, facilitando su aprovechamiento y usos agrícola y de molinos.

Los barrios del Castillo y de San Pedro eran puntos defensivos por excelencia, ubicados en los promontorios más relevantes y protegidos ellos mismos por la fortaleza del castillo, así como por la Iglesia de San Pedro.

Las dos hoces son caminos de ronda militar y de defensa, que hoy día se han convertido en excelentes miradores.

También importantes los restos de murallas que permanecen en el Edificio Palafox tales como la Torre de Mangana o del reloj.

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