Leyenda de la Cruz del Diablo en Cuenca

Cuenca misteriosa y llena de leyendas, estamos ante la posible leyenda más famosa de Cuenca, una leyenda donde se cuenta la vida de un muchacho, esta vez usaremos el seudónimo de “Martín” que tenía una vida dedicada a la más absoluta diversión, famosas eran en la Cuenca de su época sus fiestas y aventuras con las damas conquenses.

Un buen día apareció una bella mujer de cuerpo hermoso, pronto cautivo a todos los mozos de cuenca, y nuestro personaje “Martín” no podía ser menos, Martín ante la rivalidad que acontecía por conquistar a esta nueva bella mujer aparecida en Cuenca, tuvo que usar todas sus artimañas para lograr su objetivos carnales.

En la tarde del día de todos los Santos la siguió con el propósito de hacerla suya, bajo por las escaleras que llegan hasta la Iglesia de las Angustias, donde Martin tenía pensado consumar sus fogosos propósitos, una vez que la joven dama se percató de la presencia de Martin, se acercó a pedirle explicaciones del motivo que le había llevado a seguirla.

Una fría noche iba entrando por la ciudad de Cuenca, y con ella, una gran tormenta, acompañada de multitud de estruendos y descargas de relámpagos que iluminaban la ya solida noche, en ese instante nuestro libertino y galán muchacho se ofreció para buscar un sitio más intimó donde ponerse a salvo de la copiosa lluvia que estaba cayendo.

Para hacer gala de su fuerza, Martin prendió con sus brazos el cuerpo de la guapa señorita, portándola hasta ese lugar más intimó que les protegiese del frio y la lluvia, en el trayecto un relámpago hizo deslumbrar la noche, donde Martín pudo horrorizado contemplar la verdadera identidad de la joven dama, en esos momentos, con la noche iluminada, las preciosas piernas de la muchacha se vislumbró en unas diabólicas pezuñas, su adorable rostro por el del alargado rostro del Diablo que esbozaba una maléfica sonrisa seguidas de unas carcajadas que según sigue la leyenda, los días de tormenta aún se pueden escuchar esas carcajadas en las proximidades de la iglesia de las Angustias.

El muchacho, ante esta situación sin saber que iba a ser de él, inicio una carrera pidiendo socorro, llego hasta el convento de los Descalzos, aún se conserva la cruz donde Martín se agarró en un profundo abrazo intentando pedir ayuda divina que alejara al Demonio.

Cumplido su deseo, el demonio desapareció entre la noche, tal fue su compunción que posteriormente a lo vivido ingreso en una congregación religiosa de Cuenca, inicio una nueva vida de penitencia alejado de sus caprichos lujuriosos.

En la actualidad, todo el visitante que viaje a Cuenca, si se acercan a la bajada de las Angustias, pueden ver con sus propios ojos la cruz donde quedó grabado la huella con la mano del joven “Martín”, y quien sabe… si también pueden encontrarse con la misma bella mujer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *