La Leyenda del Monje Jesuita y la Campana de Cuenca

El Soberano Rey Carlos III en el siglo XVIII ordenó la inmediata clausura de cualquier templo de la orden de los Jesuitas en España

Esta orden en Cuenca produjo la expulsión de los Jesuitas, que vivían en un pequeño convento en los alrededores de la Iglesia de las Angustias, La leyenda sigue contando que los monjes dejaron aquel lugar sin oponer resistencia, posteriormente el templo fue cerrado herméticamente por tabiques colocados en la puerta principal.

Pasados unos días los habitantes de la ciudad de Cuenca, notaron sonidos provenientes de la campana de aquel templo abandono por los Jesuitas, la cosa fue a más, había algunos días en los que se podía oír claramente sonidos de un órgano musical.

La ciudad de Cuenca empezaba a verse presa del pánico infundido por estos misteriosos ruidos. Las historias, rumores y mitos empezaron a extenderse por la noble ciudad de Cuenca.

Llego el punto donde el misterio y las habladurías no podían seguir en aumento, fue cuando las autoridades conquenses tomaron cartas en el asunto y ordenaron investigar el misterio de los sonidos del templo abandonado que tanto estaban perturbando la vida de los ciudadanos.

Rompiendo los precintos que cerraban las puertas de acceso al templo misterioso, pudieron ver con sus propios ojos que dentro había quedado un monje Jesuita, atrapado sin poder salir, supo sobrevivir gracias a una pequeña parcela destinada al cultivo de frutos.

Este monje fue acusado de haber aterrado durante meses a la población de Cuenca, poco después el hombre fallecía y con el, el misterio resuelto de la Leyenda de la campana de Cuenca.

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