Convento Carmelitas Descalzas Ciudad de Cuenca

Actualmente el Convento de Carmelitas Descalzas es sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El edificio fue ocupado por las madres Carmelitas Descalzas en el año de 1608, fue comprado por la orden en 1622 a Fernando Ruíz de Alarcón por 975000 maravedís.

El Convento Carmelitas Descalzas posteriormente fue objeto de dos remodelaciones. En 1624 tiene lugar la primera de ella y estuvo a cargo de Juan de Celaya, maestro de cantería; y la segunda remodelación tiene ocasión en el año de 1651, esta vez bajo la dirección de Pedro García, maestro carpintero y de Antonio Velasco, maestro albañil.

El edificio de las Convento Carmelitas Descalzas es barroco y se erige sobre una planta poligonal que no tiene más remedio que adaptarse a la topografía, como tendrás oportunidad de ver o ya conocerás en tu viaje por Cuenca.

Es alargado y posee una fachada desequilibrada, una composición clásica que presenta portada barroca dentro del cuerpo principal; y sus distintos volúmenes constructivos se presentan como elementos esenciales de un conjunto arquitectónico que se da la mano con la cornisa de la Hoz del Huécar.

Recordemos que la Hoz del Río Huécar es Monumento Natural declarado por la UNESCO y el Convento Carmelitas Descalzas es uno de los edificios construidos sobre ella..

Como sabemos es sede de la Fundación Antonio Pérez y se encuentra en la Plaza del Trabuco y se puede llegar al conjunto monumental desde la Plaza Mayor, deberás subir por la Calle de San Pedro.

Se trata de un marco precioso Patrimonio de la Humanidad desde el año 1996; y además cabe decir que la calle de San Pedro es de las más antiguas de la ciudad de Cuenca, recorriendo el espacio que va desde la Plaza Mayor y la catedral, hasta la plaza Trabuco. La calle es muy elevada, si vas a pie recordarás lo que te estamos diciendo, pero en contrapartida te diremos que las fotografías que hagas no tendrán comparación.

Las casas en la Calle de San Pedro tienen regusto nobiliario, con blasones o escudos de armas en las puertas y las fachadas, recuerdo histórico de linajes y honores que premiaron servicios a la Corona.

Destacan, la Casa del Canónigo Juan del Pozo, entre otras construcciones como las ruinas de la Iglesia de San Pantaleón o el palacio de los Mayorga o también el Convento de las Celadoras del Sagrado Corazón; y al final, la Iglesia de San Pedro y el Convento de las Carmelitas Descalzas.

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